Concepto de Raza, 2°Parte

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Concepto de Raza, 2°Parte

29 diciembre 2015 Noticias 0

El Concepto de Raza, 2° parte.

UN ENFOQUE EPISTEMOLÓGICO

Rodero, E. y M. Herrera.2000. Arch. Zootec. 49: 5-16.
Unidad de Etnología. Depto. de Producción Animal.
Universidad de Córdoba. www.produccion-animal.com.ar rel= canonical

LA SELECCIÓN Y LAS RAZAS

Hablar de selección natural es hablar de adaptación en el sentido de que aquellos rasgos más eficaces para un medio geográfico determinado, sea o no su aparición producto del azar y esté o no el medio controlado por el hombre, aumentarán su frecuencia en detrimento de los menos eficaces y se producirá la evolución. Aunque no se pueda determinar la variabilidad de partida para la constitución de las razas y todos detalles del proceso de selección natural en la formación de las mismas (el cómo y el porqué), en los caracteres de las razas actuales se pueden observar algunos que responden a esas adaptaciones ancestrales y que nos hablan de su historia. Ante ésto hemos de cuestionarnos tanto la causa de la variación dentro de cada especie como dentro de cada raza. Todos los datos referentes a la antigüedad, ponen de manifiesto la intervención constante del hombre, fundamentalmente a través de la selección artificial con el fin de mantener o mejorar los caracteres que le sean útiles y beneficiosos. A pesar de que la intervención del hombre sobre una población, fundamentalmente controlando el número de individuos, produce un efecto de deriva genética que se traduce en fluctuaciones de la media y aparición de la consanguinidad (Ollivier, 1992), de acuerdo con Denis (1982), la variabilidad de las razas controladas por el hombre (en poblaciones no en peligro de extinción) se mantiene debido fundamentalmente a que:

  • El número de efectivos es suficientemente importante para aproximarse a la ley del equilibrio para genes neutros.
  • El número de reproductores machos es generalmente importante.
  • La totalidad de los individuos que la componen no están sometidos a selección.
  • Cuando existen, los criterios de mejora no son siempre los mismos entre los criadores de la misma raza.

LA FORMACIÓN DE LAS RAZAS Y EL MEDIO

Desde muy antiguo, y aún vigente, se ha tenido en cuenta la relación entre las características de los animales y las del medio o región donde se han criado (Lawrens, 1982). De tal manera que las particularidades del medio y la selección ejercida hacen que paulatinamente los animales de una región acaben por ser más parecidos entre ellos que con los de las regiones vecinas, independientemente de su procedencia, y merced a estas diferencias regionales pueden derivar en razas distintas. También este afán de identificar a las razas con su entorno puede ser llevado a extremos cuando cada localidad quiere tener su propias razas y el más ligero matiz de su capa es suficiente para justificarlo.

LA INTERVENCIÓN DEL HOMBRE

Lógicamente cualquier mecanismo antropógeno que incide sobre la formación de las razas de las especies que nos ocupan, va desde las primeras domesticaciones hasta la creación y gestión de los libros genealógicos, pasando por la constitución de las asociaciones de razas.

LA DOMESTICACIÓN

La domesticación es un proceso a través del cual el hombre intenta cambiar la conducta y subsiguientemente la apariencia y la anatomía de los animales de forma que ellos sirvan a las necesidades humanas bien sean prácticas, estéticas o emocionales. Aunque en la domesticación los caracteres conducturales forman parte de aquellos susceptibles de modificación por selección, también existen una serie de ellos que previamente han de darse en una especie para que ésta sea propicia para ser domesticada. Estos caracteres expuestos por Albright y Arawe (1997) fundamentalmente se refieren a aquellos que tienen que ver con la estructura social y con las relaciones de pareja, tanto de tipo sexual como materno-filial y, por supuesto, con la reactividad frente a la presencia de los humanos. Los cambios morfológicos, introducidos por la domesticación, afectan entre otros al tamaño y forma de diferentes partes corporeas y al tamaño corporal en general (Davis, 1989) expresados por las alzadas, pero muy directamente condicionados por los usos o destinos de los animales en el área geográfica donde se encuentran, y así aparecieron las diferentes razas.

LA DOMESTICACIÓN Y LOS MECANISMOS SELECTIVOS

El control reproductivo de los animales por parte del hombre al que antes aludíamos como intrínseco al concepto de domesticación, nos obliga a volver a considerar los mecanismos selectivos que inciden en la formación de las razas domésticas. Los modos en los que la domesticación afecta a los mecanismos selectivos, según Maijala (1997) son:

  1. Aumentando la velocidad y la intensidad de diferentes factores genéticos.
  2. Puede limitar el número de sementales y aumentar la consanguinidad.
  3. Al ampliar el margen de desplazamientos incrementa las posibilidades de cruzamientos entre razas distintas.

La alternancia de consanguinidad y amplios cruzamientos ha ayudado decisivamente a la formación de nuevas razas.

LAS ASOCIACIONES RACIALES

Para Sellier y Rothschild (1991), las funciones principales de las Asociaciones de muchas razas en sus comienzos fueron:

  • Mantenimiento de la pureza racial para prevenir las importaciones de afuera.
  • Registros de pedigríes.
  • Definición y mantenimiento del estándar racial.
  • Apoyar económicamente los concursos y ferias de ganado, basados en las excelencias fenotípicas juzgadas de visu.
  • Apoyo al ganadero en la propaganda y en la comercialización.

Aunque en la actualidad, las asociaciones persiguen los mismos objetivos privados, estos criterios han sido útiles para lograr el mantenimiento de la diversidad racial.

Las modificaciones de los estándares raciales son en muchas ocasiones el punto de partida para el reconocimiento de nuevas variedades locales.

LOS LIBROS GENEALÓGICOS

Casi al mismo tiempo nació la noción de raza, se iniciaron los libros genealógicos, motivados tanto por la necesidad de preservar los atributos de una raza frente a la introducción de otras, como por la de creación de un modelo para el resto de los criadores.

Pero también por otra doble necesidad: la necesidad de los ganaderos de agruparse y de organizarse, tanto desde el punto de vista de la selección como de la comercialización, y la necesidad de las administraciones y de la profesión de encontrar una base para la organización de los esquemas oficiales de selección. El libro genealógico aparece como el mejor medio de preparar y mantener la integridad de una raza.

LAS RAZAS Y OTROS GRUPOS TAXONÓMICOS

La raza, desde el punto de vista de la clasificación taxonómica queda encuadrada, en un orden jerárquico, entre la especie, por arriba, y las subrazas, variedades y estirpes, por abajo.

Aunque las teorías sobre un nivel superior son autónomas con respecto a las de niveles inferiores, vale la pena detenerse en lo que representa la taxonómicamente la especie para el encuadre de la raza.

LAS ESPECIES Y LAS RAZAS

Una especie politípica puede, mediante un proceso de escisión, dar lugar a una nueva categoría (raza o subespecie), y al contrario, las razas por medio de aislamiento emergente pueden diferenciarse en especies.

Hoy día aún persiste el debate sobre si la especie puede ser considerada como el único grupo sistemático realmente objetivable.

Para algunos, las especies se pueden considerar como entidades históricas y no como clases naturales, según ellos, los organismos pertenecen a una misma especie en virtud de sus conexiones históricas y no en virtud de sus semejanzas, por el contrario, en el concepto genético de especie, ésta es considerada como un grupo de organismos con un alto grado de semejanzas.

Frente a estas dos opciones se presenta el concepto de especie biológica como un estatus único dentro de la jerarquía taxonómica.

Los zoólogos, en la noción de subespecies o razas naturales definen el límite inferior como el grado de distinción mínima exigida entre dos poblaciones para poder decir de ellas que pertenecen a dos subespecies o razas distintas. Admitiendo diferentes tipos de límites inferiores.

LOS GRUPOS SUBRACIALES

Dentro de los grupos subraciales habría que diferenciar:

  1. Las subrazas y las variedades producto la primera más de la selección natural, y la segunda más de la artificial.
  2. Las estirpes, como una población cerrada de animales de una raza que ha sido creada por algunos ganaderos a base de reproducirla en consanguinidad sin introducción de material extraño al menos durante cinco generaciones.
  3. La línea, como una subdivisión de la estirpe, originada por métodos de cruzamientos reproductivos idóneos que exigen un aislamiento de un menor número de generaciones que la estirpe.

Para Orozco (1995) la estirpe es la base fundamental de la mejora.

LAS DEFINICIONES DE RAZA
CONSIDERACIONES PREVIAS

Frente a la definición de raza existen varias posturas encontradas:

  • Convencionalismo extremo: cualquier población tiene derecho a ser considerada como raza.
  • Realismo extremo: sólo hay una definición correcta.
  • Posturas intermedias: un concepto de raza para unas situaciones, y otro para otras.

En consecuencia, existe una falta de uniformidad en la definición de raza.

De lo comentado por Mackechnie y Meyn (1991) acerca de la definición de raza, se puede interpretar que:

  1. Describe la población de un área determinad.
  2. Describe poblaciones uniformes para un carácter.
  3. Significa una población resultante de un programa de mejora.

Es la misma definición que hacían Baker y Manwell (1983) cuando las clasificaban respectivamente en:

  1. Razas asociadas a un área geográfica.
  2. Razas definidas por la pertenencia en su origen a un pool de genes comunes.
  3. Razas modernas con uniformidad fenotípica.

Los mismos autores en 1991 se plantean la cuestión en un sentido parecido a como aquí se hacía al principio del tema, diferenciando:

  • Aquellas definiciones orientadas hacia el animal, que reconocen que las razas difieren en la totalidad de las diferencias medias en muchos caracteres cualitativos y cuantitativos.
  • Y aquellas otras definiciones que enfatizan el papel del hombre, ya sea como manipulador del material genético o como responsable de la asignación del reconocimiento oficial de que una población constituye una raza.

LAS CONCEPCIONES PERSONALES

Los elementos clave en la definición de una raza, son los siguientes:

  • Los animales son del mismo tipo y son capaces de reproducir propiedades similares cuando se acoplan entre sí.
  • Que hay razones históricas, ambientales y culturales para tales agrupaciones.
  • Que para tales tipos idealmente se controla su genealogía para mantener la pureza y la integridad de la raza resultante.

Los autores españoles

Dentro de los autores españoles, se han escogido como representativas las definiciones de Cuenca (1950), Jordano (1951), Aparicio Sánchez (1960), Aparicio Macarro (1968) y Sotillo Ramos y Serrano Tomé (1985). Sus definiciones, aunque muy claras y muy semejantes entre sí ponen muy pocos elementos en juego (tabla I): la alusión a caracteres propios determinados genéticamente o heredables, los factores diferenciadores que pueden deberse a un origen común, las similitudes se manifiestan bajo las mismas condiciones ecológicas.

Tabla I. Elementos considerados por los autores españoles en la definición de raza.

Tabla-1--Elementos-considerados-por-los-autores-españoles-en-la-definición-de-raza.

Los autores extranjeros

Dentro de los zootecnistas extranjeros (tabla II) se citan a Kronacher (1937), Dobzhansky (1941), Mayr (1968), Lener y Donald (1969), Johansson y Rendel (1972), Alderson (1974), Turton (1974), Carter y Cox (1982), Jewel (1985), Clutton-Brock (1987, 1992), Henson (1992), Scherft (1997) y Ponzoni (1997).

Tabla II. Elementos considerados por los autores extranjeros en la definición de raza.

Tabla-II.-Elementos-considerados-por-los-autores-extranjeros-en-la-definición-de-raza.

Las primeras definiciones se asemejan mucho a las españolas, pero a partir de las declaraciones de Lerner y Donald (1969) acerca del convencionalismo en el reconocimiento de las razas se amplia el rango de consideraciones de las definiciones y se comienza a hacer alusión a la selección artificial como mecanismo antropógeno, algunas precisan los objetivos que persigue el hombre y otras el papel de las administraciones y asociaciones como gestoras.

Existen unos elementos comunes a la mayor parte de las con los que se podría configurar la siguiente definición que se adopta como la más apropiada:

Las razas son poblaciones que se distinguen por un conjunto de caracteres visibles exteriormente, que están determinados genéticamente y que se han diferenciado de otras de la misma especie a lo largo de proceso histórico, teniendo en cuenta que se han originado y localizado en un área determinada con un ambiente común.

LOS ETNOESCÉPTICOS

Frente a esta actitud hallamos las de los contrarios a aceptar las razas como entidades taxonómicas, que sin negar el reconocimiento de las poblaciones raciales como entidad oficial, entienden que son consecuencia de un artificio humano que en muchas ocasiones se corresponde con intereses personales o de grupos (Lerner y Donald, 1969, Blasco y Santacren, 1992, Orozco, 1995).

CONCLUSIONES

De todas las definiciones consideradas, parece común a la mayor parte de los zootecnistas, un reconocimiento, en el que intervienen facetas biológicas y culturales, de las razas como unidad taxonómica. De forma que no puede hablarse de uniformidad en la definición de raza, sino que los parámetros que se utilicen dependerán de las circunstancias concretas.

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